Centro de Estudios de la Estulticia Medioambiental

No es un accidente, es un crimen.
La síntesis perfecta de todo lo que ha ocurrido en España desde la implantación del Régimen del 78 que nos ha llevado hasta aquí: un crimen de Estado.
Desde el inicio se pusieron las piezas de tal manera que el sistema funcionara con la sangre de los españoles.
¿En qué país de nuestro entorno una organización terrorista de gran capacidad operativa con cientos de muertos en su haber ha actuado como agente político durante decenas de años, los años decisivos para la estratificación del Estado español y el reparto de poder, para acabar siendo socio preferente del Gobierno?
No fue un accidente, fue un crimen, un crimen de Estado que activó las fuerzas que hoy controlan al Estado casi en su totalidad.
El crimen es parte esencial del sistema, la herramienta última que aquellos que lo han puesto a su servicio manejan con profesionalidad y rigor.
Cuando las cosas se les estaban yendo algo de las manos, España no acababa de comportarse como se esperaba y parecía que podía posicionarse en el mundo de una manera inconveniente, ocurrió el 11M.
Y no fue un accidente, fue un crimen.
El Estado está ocupado casi en su totalidad por tramas de criminales conectadas con lo peor del poder corruptor mundial. Los españoles son sacrificados en el altar del poder de los canallas.
