LA REVUELTA DEL ESPÍRITU

Agente Expulsado
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No hay ciencia, sino ciencias y saberes. Cuando la sabiduría se pone al servicio de su soberanía, un pueblo prospera. Pero cuando no hay pueblo, no puede haber soberano ni sabiduría, pues ¿quién podría reinar sobre una sociedad de muertos?

Tal vez lo que ahora llaman Inteligencia Artificial (IA): un sistema ultraveloz de procesamiento de algoritmos, en aras de la máxima eficiencia estadística. En el reino de la cantidad, sólo puede gobernar la máquina, pues su inteligencia tecnológica es superior a la de los hombre-cifra, seres-nada a los que ha abandonado toda forma de sabiduría.

Cualquier realidad es triturada, procesada y convertida en mercancía intercambiable. De ese modo, parece haber sido expulsado el espíritu del mundo. Pero éste camina agazapado… y acecha.

Como ha perdido la conexión con su propio cuerpo, quiere el ser humano creer que está a punto de liberarse de él, de “emancipar” su mente en una ensoñación de inmortalidad de virtualidades ilimitadas… ignoran -mejor para ellos- que el despertar será doloroso… y sangriento.

Quizás temen imaginarias invasiones de bárbaros barbudos fanatizados por el simulacro de una vieja religión finiquitada, pero permanecen ciegos y sordos al espíritu que se agita ahora mismo bajo sus pies, dispuesto a levantarse y aniquilarlos.

Aspiran a la inmortalidad -y llevan cien, tal vez mil años muertos…

Lo visible, la metrópoli, es un decorado, un no-lugar imposible de habitar, hecho sólo para transitar entre nichos: la oficina, el ambulatorio, el apartamento. Un holograma que se ha superpuesto sobre todo, un sistema de luces, espejos y pantallas que configura un mundo espectral y fantasmagórico.

Pronto se apagarán las luces. Y se hará de día.

Pues el verdadero territorio está oculto y sus habitantes camuflados. Invisibles al ojo que todo lo ve, habitan en el cuerpo, habitan en el aquí y en el ahora, y con su forma de vivir conspiran y preparan la revuelta del espíritu, que llegará de pronto y sin previo aviso. Aliados con el huracán, el terremoto, la tempestad y la catástrofe, el reino de la cantidad se vendrá abajo por obra de su hechizo.

Será necesario enterrar a los muertos: los vivos lo saben… y se emboscan.

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