LA FRECUENCIA SIRACUSA

el

Frank G. Rubio

Un “ángel caído” puede ser muy bien una inteligencia artificial o un orangután inteligente.

Tulpa de Reims.

La comunicación de masas genera mediocridad, al par que la requiere, no es raro pues que esta envuelva y penetre las producciones de sus más dilectos practicantes: periodistas, políticos, profesores y pedagogos… también, muy a su pesar, artistas de todo jaez deseosos de hacer llegar su propuesta a los mercados culturales. Todo está maquillado con los deletéreos compuestos del activismo y la estandarización. La mecánica en torno a la cual hoy se articula el foro de la “república de las artes y letras”. La Humanidad, en este escenario alejado de trascendencias espirituales o refinamientos intelectuales, se configura como leal, plana y utópica receptora de mensajes. El ideal de una sociedad movilizada de manera absoluta en torno a una totalidad, gestada por ebúrneos y ocultos arcontes (la aportación de Occidente), permanece en el subsuelo de un mar de prácticas y sentidos supuestos. Relevante para ello ha sido la aportación de la cibernética que hoy se enseñorea, en formato corporativo transnacional y digital, del ámbito cejijunto que nos fuerzan calificar como “planetario”. En el intervalo escénico, a pie de tierra, ha surgido hace poco la figura que el mundo artístico de masas (también el “otro”) conoce como “animador cultural”. Porque detrás de todas las prevaricaciones e infamias que nos rodean, y que nos atosigan con sus simulacros, sigue habiendo un mundo de rostros y oficios. En Accidente lo más estúpido lleva bastante más de dos mil años proponiéndose como “verdad” y no sólo en política.

¡Ay! ¡Egipto, Egipto…!

El relevo de las imágenes del mundo y de lo invisible, otrora imperfectamente estructuradas por las religiones reveladas y sus regímenes de signos y símbolos, no ha podido ser otra cosa que incompleto quizás porque sus antecesoras tampoco tuvieron éxito en sus escatológicos propósitos. Un poso faraónico de muerte viviente sigue pesando sobre todo, aunque nos anden acunando ya las Inteligencias Artificiales, quizá más bien por ello. Mientras tanto aguardamos anestesiados la piedra cósmica que habrá de incinerarnos.

Y es que la instauración misma de la vieja Roma, hija de Circe más que de la Loba, no sólo en tierras mediterráneas sino en hábitats lejanos como pudieran serlo Iberia, Germania, Britania o las lejanías de Egipto y Siria, llevaba incorporada fecha de caducidad. Romanización imperfecta, cristianización imperfecta, rechazo afortunado y decisivo (¿provisional?) del Islam e Ilustración crepuscular y de traca, desde sus inicios, son los modos de manifestarse lo global antes del “globalismo”.

La cárcel de Sócrates, tan similar a alguna de las oseras de la antigua Casa de Fieras del Retiro, imagen del mundo de una interioridad insana, como muy bien intuyó y alegorizó Nietzsche, recalcando la fealdad no sólo física del maestro ateniense, se solapa ya subliminalmente a los discursos oficiales que postulan el Gran Reseteo. Los descendientes de la Academia, que muy bien podrían volverse a presentar en sociedad como “extraterrestres”, han encontrado receptores políticos a su altura (tiranos, plutócratas…) para poder instalar el hediondo calabozo inserto en la cera akásica del egregor bípedo… venerado como “materia prima” por tantos y tantos aprendices de brujo de épocas pretéritas. Y, como no podía ser de otra manera, todo se ha transformado en la caricatura de un fracaso originario, condenado a repetirse una y otra vez a cada giro completo de los remotos astros. Sic transit gloria mundi.

Hoy no es precisamente el pasado histórico el eje de significaciones más adecuado para comprender nuestro tiempo. Polibio (200 a.C.- 118 a.C),en cierto modo uno de los fundadores de la Historia, dimensión inexcusable del hombre durante la Modernidad, pasa a un discreto segundo plano. Postmodernos y perennialistas manifiestan un mismo desinterés, sumidos en sus opiáceos consumos de retóricas vegetativas, por el devenir real de las cosas. Por los trabajos y los días, los oficios y los rostros. La Técnica desbocada, que lo está más conforme resulta presuntamente encauzada por los poderes terrenales, pone su fe en “el futuro”. Y vamos a hablar un poco del futuro desde unas cuantas briznas arrastradas por el piélago digital que me han parecido significativas. Vamos a viajar a las profundidades del océano y ascender, es un modo de hablar, a las entrañas de los espacios interestelares. Aquí van los titulares, ya de por sí significativos.

Scientists Discover World´s Largest Organism, Chilling Out Under Ocean. Mysteries of the deep! (Futurism) Maggie Harrison.

Misterios de las profundidades: los científicos descubren el organismo más grande del mundo relajándose bajo el océano.

World´s biggest plant discovered off Australian coast (BBC) Tiffanie Turnbull.

La planta más grande del mundo descubierta en la costa australiana.

Study: There May Be as many as Four Evil Civilizations in Our Galaxy

Wait, is that good news or bad news.  Noor Al-Sibai.

Un estudio señala que en nuestra galaxia hay un mínimo de cuatro civilizaciones malignas.   Aguarde: ¿es esto una buena o una mala noticia?

There Are 4 “Malicious Extraterrestrial Civiliztions” in Milky Way, Researcher Estimates.

Un investigador estima que en la Vía Láctea hay cuatro civilizaciones maléficas extraterrestres.

También del impacto de las políticas terrenas en la “conquista del espacio”:

Awkwardly, Russian Cosmonaut Still Scheduled for Space Station Launch With NASA Astronauts

We´d give anything to hear the small talk in that spacecraft!   Noor Al-Sibai.

Es embarazoso señalar que la NASA tiene programado enviar un cosmonauta ruso a la Estación Espacial Internacional. Daríamos cualquier cosa por poder acceder a las charlas en esta nave.

Things Apparently Got Awkward During Movie Nigth on the Space Station

“And I realizaed at one point that all the bad guys were Russians.”   Victor Tangermann.

Las cosas resultan problemáticas durante las sesiones fílmicas nocturnas en la Estación Espacial. “En determinado momento percibí que todos los chicos malos eran rusos”.

Para terminar, y como vivimos en los tiempos del “caos reptante”, de Nyarlathotep: el Mercurio de los Grandes Antiguos, la alegoría más adecuada quizá de las nuevas tecnologías que se deslizan como serpientes entre el vacío cósmico que auscultan los astrofísicos y las telúricas arborescencias digitales que nos exploran desde los ordenadores y su virtualidad espectral, en la que algunos han querido ver el útero para una Nueva Humanidad, vamos a saborear las mieles de la locura tecnocrática posmoderna con informaciones como estas:

 https://futurism.com/scientist-entire-planet-spaceship-star-system   Victor Tangermann.

Un científico propone utilizar un planeta como nave espacial para poder viajar así a un sistema estelar diferente y escapar de un sol agonizante.

AI Expert Says Soon people Will Raise “Virtual Children” That Cost Less, Are Less Messy

Are “Tamagotchi children” really the answer to overpopulation.   Victor Tangermann.

Una experta en Inteligencia Artificial anuncia que pronto la gente dará a luz “niños virtuales”. Esto será económicamente menos costoso e imprevisible. ¿Son los “niños tamagotchi” la respuesta correcta a la superpoblación?

Researcher Says an Image Generating AI Invented Its Own Language. Did a distorted-looking language just…emerge?   Victor Tangermann.

Un investigador destaca cómo una Inteligencia Artificial generadora de imágenes ha inventado su propio lenguaje. ¿Es posible que pueda emerger desde un lenguaje distorsionado?

Las noticias, que son de reducida extensión y diseñadas para los lectores de Internet, resultan desenfadadas y apologéticas con la tecnocracia, transmitiendo una imagen del mundo en que vivimos que muy bien podría encajar con la que trasladaban a nosotros las portadas de las revistas “pulp” de los años veinte y treinta. Moduladas, eso sí, con la ideología de fondo política del momento vigente en los USA de los años 20 del siglo XXI. La publicación de la que han sido extraídas (Futurism) atacó sistemáticamente a Trump en su momento, aunque no viniera demasiado a cuento, y ahora hace lo mismo, aunque con mayor comedimiento, con Elon Musk.

Por descontado, nos permiten atisbar, si vamos más allá de su literalidad atorrante y grotesca y prestamos atención a las significaciones simbólicas que manifiestan los arquetipos convocados por sus imágenes, una muy inquietante realidad imaginada; quizá más bien una plantilla disponible para proyectar sobre el imaginario. La distopía que comienza a materializarse con el Gran Reseteo requiere estas imágenes.

Con relación a la pradera submarina situada en un lugar apartado de la costa occidental de Australia, donde despliega su extensión de 77 millas cuadradas (tres veces la isla de Manhattan) una sola planta de Posidonia Australis,cuya edad ha sido calculada en 4500 años, que constituye un muy peculiar híbrido de dos especies diferentes, recalcar que este organismo conserva íntegramente la herencia genética del padre y la madre. Lo normal es la presencia genética de un 50% de cada progenitor. Aquí se convoca esa imagen tan querida por la posmodernidad del rizoma, combinada con la “resiliencia”; para entendernos: la flexibilidad adaptativa de un organismo marino gigantesco, no patriarcal, que ha “soportado» numerosos cambios en su vida al borde de la costa australiana.  En lo sumergido: una superviviente. Aproximación pues modesta, pero eficaz desde el ámbito de la resonancia simbólica, a la madre Tiamat. La Madre Muerta de la que se ocupan los nada venerables cultos que andan intentando convocar el retorno de los Descatalogados en los albores del pralaya del Kali Yuga.

¿Qué o quiénes son los “descatalogados”? Supervivientes de un ciclo cósmico anterior que han sobrevivido entreverados y casi fundidos, al margen de toda conexión espiritual, envueltos en el hálito regresivo de una protomateria anterior (de corte muy posiblemente psíquico, por ello descorporeizados) con armazón telúrico artificial. Smartdust Memories.

Si ascendemos de la mar al cielo, y dejando este atrás caemos en los abismos más profundos, nos encontraremos en el solar más adecuado para residenciar una noticia cientifica bizarra. Un estudioso en la “resolución del conflicto” de la Universidad de Vigo, Alberto Caballero, ha afirmado, tras realizar unos cálculos con bastante poca chicha en cuanto a datos, que en nuestra galaxia hay como mínimo cuatro civilizaciones extraterrestres a las que podríamos calificar de malignas. Civilizaciones que bien podrían amargar nuestros (¿últimos?) días invadiéndonos. Ya avisó de ello en su momento Stephen Hawking (1942-2018) conminándonos sobre unos potenciales invasores, por ahora ficticios. Todo ello en un escenario similar al de los de los indígenas precolombinos ante la llegada de Colón (1451-1506) y Cortés (1485-1547). Se supone una superioridad técnica drástica en estos potenciales invasores. Hawking recomendaba ponerse manos a la obra y largarse cuanto antes de nuestro planeta ante la potencial amenaza. 

¿Qué saben o creen saber nuestras clases dirigentes sobre estas cuestiones, que lindan con la ciencia-ficción? ¿Es entonces incorrecta la suposición de que los avances tecnológicos hacen menos probables las invasiones de una civilización a otra? ¿Un supuesto que de entrada parece erróneo y lerdo?

Caballero, que ha publicado otro artículo en una respetada publicación científica (Journal of Astrobiology), afirma que es dos veces más probable que seamos destruidos por un asteroide que invadidos por alguna de estas oleadas apandadoras procedentes de las profundidades del espacio y afirma: I did the paper based only in life as we know it. Hay que recalcar que Caballero es un politólogo, profesión que ha ido perdiendo prestigio con el tiempo conforme sus explicaciones y predicciones resultaban y resultan más erradas. Al menos muestra unos intereses amplios y una imaginación más fértil que la que percibimos en tantos compañeros suyos de oficio entregados a asesorar a partidos políticos o instituciones mediante la puesta en juego de recursos intelectuales similares a los de los chimpancés.

“No conocemos la mente de los extraterrestres. Una civilización ET puede tener un cerebro con una composición química distinta pudiendo no tener nuestra empatía y albergar comportamientos psicopatológicos.” Estas afirmaciones aparentemente convincentes sin duda despertarán el asentimiento de muchos lectores (credulidad), comenzando por otros profesores (consenso), pero no son otra cosa, como sabe cualquier lector atento de rango medio de ciencia-ficción, que lugares comunes bastante risibles. No vivimos en el mejor de los mundos por mucho que se cite o lea a Steven Pinker o se busque la apreciación positiva de los pares. Quizá todo lo contrario, y es que la Ciencia tampoco es lo que era. Está claro que el aparato conceptual utilizado por nuestros sabios no implica conceptos filosóficos muy desarrollados.

Nos encontramos con experimentos mentales más que con robustas hipótesis o fértiles conjeturas. Y es que hay pocos datos o ninguno. Cierto que se supone puede haber muchas civilizaciones avanzadas, como la nuestra, pero de ninguna hay testimonio alguno. SETI no encontró nada en su búsqueda en los cielos. Recordar al lector que por muchos exoplanetas que se hayan descubierto y muchas proyecciones que se hagan en función del tipo de estrellas en torno a los que giran supuestamente, numerosos cuerpos celestes habitables en los que podría haber surgido la vida, hasta ahora no tenemos evidencia alguna de ello. Salvo que nos estén ocultando datos, cosa tampoco improbable.

La idea de convertir el “metaverso” en una parte de la vida cotidiana y considerar que podemos traer a la vida niños virtuales mediante el uso de las IAs, generando con ello un medio ambiente amigable que nos permita dar una respuesta barata al tema de los recursos escasos y la sobrepoblación, raya en la demencia. Está claro que nuestras clases dirigentes han escogido un sendero de rearticulación de la sociedad de corte seudo religioso (sin algo similar a un totalitarismo teocrático nada de esto es posible) y al mismo tiempo estrictamente materialista. La pulverización de los símbolos y las subjetividades humanas mediante una intensa desestructuración de los imaginarios, en la que participan todo tipo de imbéciles vinculados a la psicología transpersonal y a “lo cuántico” unidos a representantes de numerosas cofradías religiosas, muchas de ellas con siglos de “tradición” a cuestas, se hace dando por supuesto un entorno de completa digitalización y virtualización. No es raro pues que, en el imaginario que está siendo convocado día a día, nos encontremos con referencias significativas de corte regresivo a organismos rizomáticos gigantescos y al mismo tiempo loas a generar una cárcel planetaria virtual para la mayor parte de la población.

A veces da la impresión de que estas nociones sobre la Nave Tierra, la preeminencia de la angustia por el devenir de los ecosistemas o la insana postulación de reducir drásticamente la población en cuestión de años, viniera simplemente del tipo de psicosis que podrían portar viajeros interestelares que hubieran llegado a nosotros tras siglos de periplo procedentes de algún planeta agonizante. Seres que muy bien podrían haber entrado en contacto con nuestras clases dirigentes transmitiéndoles conocimientos sobre el dominio psicológico de multitudes, necesario sin duda para atravesar el abismo en una nave generacional. Eso y vivir de gusanos y de los propios excrementos.

En cualquier caso, hay que dejar claro que cuando las élites comienzan a desarrollar ideas como estas es preciso apearlas violentamente de su sitial, a ellos y a sus enoquianos inspiradores.

El hierro y el fuego funcionan, no debe temblar nuestra mano para dar cuenta de los monstruos y sus servidores.

No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios, no han causado mucho daño hasta ahora; pero algún día la unión de esos disociados conocimientos nos abrirá a la realidad, y a la endeble posición que en ella ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la revelación, o huiremos de esa funesta luz, refugiándonos en la seguridad y la paz de una nueva edad de las tinieblas. Algunos teósofos han sospechado la majestuosa grandeza del ciclo cósmico del que nuestro mundo y nuestra raza no son más que fugaces incidentes.

HPL

Un comentario Agrega el tuyo

  1. César Ruano dice:

    Web
    Felicidades Frank, magnífico artículo con el mejor colofón posible. El-que-está-muerto-pero-aún-sueña se comerá primero a sus sacerdotes, lo veremos y será divertido.

    Me gusta

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