Frank G. Rubio
El gobierno de España es una mafia en su totalidad. Ada Lluch

Cuando una sociedad al completo enloquece, o camina en pos de ello, resulta muy difícil superar la sensación de que eso mismo, percibido “fuera”, no pueda ser una indeseada proyección venida de “adentro”. Nuestro país, uno de los que con mayor facilidad se ha colocado al cuello el yugo europeo, da muestras claras de demencia cerril vivida con pasmosa e intensamente ingenua cotidianeidad. El teatrillo político, mediáticamente encauzado, arroja todos los días y a todas horas un magma inagotable de materiales que ilustra esta situación.
La idea que la UE pueda derivar en un mega estado tiránico, una reedición de los postulados hitlerianos propuestos durante la segunda guerra mundial por el Eje, absolutamente inteligible para un británico, pero no para un pakistaní, es completamente incomprensible para un español. La similitud de muchas estructuras de la UE con las ruso soviéticas, familiar también en el mundo anglosajón, si se lo comentas a alguien de aquí te mira raro. Mi generación, voluptuosamente socialdemócrata, se educó en el recitado hueco de los diversos catecismos marxistas del momento. Para un católico, recitar lo que sea siempre es sencillo.
Yo abandono, fundamentalmente porque a los monos no los quiero como interlocutores. El mono está mejor en la jungla o en la jaula, pero no frente a ti conversando en una terracita. Incluso en un recinto interior. Los monos se repiten.

Sólo con bobos de nacimiento se puede introducir exitosamente algo tan embrutecedor como el denominado “antisionismo” en una sociedad. España es tierra de promisión de nuevo para una obstinada e incomprensible judeofobia. Más de 500 años después…Y ya en la tierra donde gime el búho de Minerva, donde se dio el matarile a millones, siguiendo sendas de progreso o de retorno a la cristiandad, que viene a ser lo mismo para quien ve más allá del palo y la zanahoria. Es decir, y respectivamente, el espíritu del tiempo y el de las profundidades. España es el “hombre tonto” de Europa. Aquí el gradiente de imbecilidad y servidumbre es aún más alto en las clases supuestamente cultas, adocenadas en distintas variantes, a cada cual más grotesca, del mito europeo. Versión económica, religiosa, estética, política o simplemente vital. El resto no percibe prácticamente nada, más allá de las naderías de la variante de cultura de masas audiovisual que denominamos “informativos”. Su adoctrinamiento es más bien subconsciente, inoculado en vena mediante la industria del ocio, y se determina de manera plana en la línea recta “izquierda derecha”. Con esto y docilidad porcina se hace “mayoría social»: la “umma” de Occidente. Sin embargo aquí, donde duele la vida de verdad, por la naturaleza misma de una existencia entregada a un trabajo incierto y mal remunerado, aún quedan resquicios de toma de posiciones vitales más o menos auténticas, alejadas de la línea general que postulan las élites. Estas buscan una sumisión sin condiciones, aleccionando sobre prácticamente todo lo existente desde un moralismo deleznable presuntamente sustentado por los consejos de los expertos. Estos se han trasladado desde el paradigma de los ingenieros al ecológico. Los hombres han pasado a ser plantas, ya no son máquinas. Y por ello no requieren de trenes, ni de presas.
Pero las redes sociales pueden echar a perder el buen rumbo marcado a los habitantes del inefable vivero.
Para Sánchez, el hombre más sucio de Europa, el conflicto político se desarrolla entre la “mayoría social”, a la que él no representa, sino que más bien encarna, y los tecno oligarcas del algoritmo. Algo así como alienígenas. Hasta aquí hemos llegado en nuestro devenir como ciudadanos de un país que supuestamente se identifica con los valores comunitarios que irradia Bruselas. Con su Eurovisión, en cuyo último certamen ganó un neonazi gay austriaco, y su premio Carlomagno. Basta leer a quienes se les ha otorgado para lanzar una carcajada, debería llamarse premio Ganelón. La Europa que implementa la Agenda 2030, cuyos orígenes están en el Club de Roma es la que produce esos simulacros. Y desde luego con la complicidad del Gran Eunuco.
En otro área, quizá más estratégica y de la que se habla menos, tenemos una juventud que está desarrollando una potente aversión a la lectura. Al menos eso nos cuentan los periodistas que hace tiempo sucedieron a los poetas en el gobierno indirecto del mundo. Los poetas no reaccionan bien cuando se les menta esto y exigen distinguirse de los periodistas, sin los cuales desde hace dos siglos habrían dejado de existir. Y no sólo eso, también ha surgido una creciente incomprensión de todo material que se les sirva vía pantallas. Tanto institucionales como procedentes del circuito supuestamente tóxico, incontrolado por el Estado, de las redes sociales. Ambas cosas dignifican a los jóvenes y les hacen peligrosos para los que quieren traer el IV Reich a Europa. El último remedio a la contumacia de quienes no se pliegan a habitar en sociedad como cadáveres, ideal jesuítico de difícil implementación pero al que desde Platón, o quizá Pitágoras, no se acaba de renunciar. Para resolver esa contradicción se recurre a inundar el continente con musulmanes.

Sánchez, que no casualmente lo anunció en Dubái, uno de los centros de dirección del narcotráfico internacional, quiere a los jóvenes: menores y musulmanes. Para eso nos lleva gobernando como si fuéramos chinos desde que llegó al poder. También con el “nihil obstat” vaticano.
A Dirty Sánchez, escogido como caballero para el torneo anti Trump, por el clan Soros y por los comunistas chinos, le avalan instituciones tan nobles como el Ateneo de Madrid y el Banco de Santander. Junto con la intensa corrupción e incompetencia de una nación que busca su salvación en ser funcionario o en las pensiones. En el borde del caldero los cuadrúpedos de mezquita acechan.
Como remedio casero y necesario, si fuera preciso, como en su momento ocurrió con “los cien mil hijos de San Luis”, las fuerzas militares de la OTAN. Que residen en la misma y cada vez más ibérica granja. ROTA TAROT ATOR