FUNERAL

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Centro de Estudios de la Estulticia Medioambiental

No es una disfunción del “Estado” lo que contrapone liturgias religiosas y civiles, es un objetivo político que busca debilitar el entramado de afectos, creencias y esperanzas de una sociedad para así mejor someterla.

El funeral católico, enraizado en la historia más profunda de la sociedad española reúne a creyentes y no creyentes en la celebración de la vida y la esperanza unidas en el dolor de la pérdida compartida.

En el centro está la cruz, símbolo de muerte y vida que alcanza la plenitud en la vida de la comunidad que se reúne y comparte.

Esto fortalece los lazos que unen a la comunidad, ayuda a las familias y da esperanza de futuro.

Precisamente todo aquello que intenta destruir el “Estado” que pone en el lugar de la cruz al representante del poder, al sumo sacerdote de la ceremonia de disolución de la persona integral a la que pretende sustituir por individuos sin raíces ni creencias, aislados de su comunidad, individuos fragmentados sin alma, sin ánimo propio, dependientes, a merced de los clérigos del poder estatal.

No es una disfunción, es la ejecución de un plan elaborado en la oscuridad, en ritos de una religión que oculta serlo y se presenta como integradora de todas las religiones y creencias, un plan elaborado donde no llega la luz y se trabaja para dirigir vidas y almas y arrodillarlas ante el altar del poder. Un poder invisible pero omnipresente.

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