Frank G. Rubio
Este no es mi dinero. Es dinero de los contribuyentes. No vamos a eliminar la ayuda exterior, vamos a tener una ayuda exterior que tenga sentido… Vamos a tener una ayuda exterior que promueva el interés nacional.
Secretario de Estado Marco Rubio en Costa Rica.

La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) es una entidad independiente encargada de distribuir la mayor parte de la ayuda exterior de carácter no-militar, cooperando con los países receptores en las áreas económica, agrícola, sanitaria, política y humanitaria. Fue creada en el año 1961 unificando diversas organizaciones y programas de asistencia exterior de los Estados Unidos. Ha estado implicada en diversas controversias, en ocasiones debido a su conexión con los intereses geopolíticos y estratégicos de la República imperial (versionando Wikipedia).
Hace unos días el presidente Trump, llevando a la práctica su programa electoral, que busca “hacer grande América otra vez” corrigiendo numerosas disfunciones y poniendo punto final a la corrupción generalizada de la etapa Biden–Harris, puso USAID bajo el control del Secretario de Estado Marco Rubio (Reuters).
Trump ha criticado la ayuda exterior y ha pedido una revisión de los programas de ayuda estadounidenses para determinar cuáles dan prioridad a los intereses estadounidenses y cuáles deben eliminarse. Estados Unidos es el mayor donante de ayuda a nivel mundial. Durante el año fiscal 2023, Estados Unidos distribuyó 72 mil millones de dólares en asistencia. También proporcionó el 42% de toda la ayuda humanitaria rastreada por las Naciones Unidas en 2024.
En principio, los esfuerzos de la agencia para promover la democracia y prevenir guerras son loables. Los países en desarrollo se benefician de las tecnologías agrícolas, la vacunación contra las enfermedades y el desarrollo educativo. Pero, como suele ocurrir con los proyectos de desarrollo social, los empleados y consultores del gobierno impusieron ideologías políticas marginales al trabajo de USAID. La financiación de la agencia estaba corrupta y las subvenciones eran destinadas a organizaciones y causas radicales. Hasta entonces las críticas procedían de sectores izquierdistas de diversos países que veían con malos ojos la canalización de estas ayudas porque podían estorbar sus planes subversivos. Era la época de la ”guerra fría”.

Los inicios de USAID se sitúan en el momento de la llegada al poder de Kennedy. Punto de partida de los desarrollos tecnocráticos que dan inicio a la hegemonía del Estado Administrativo en los EEUU.
La indignación del público por la corrupción de USAID es ahora generalizada. Esta agencia ha quedado completamente expuesta como una organización criminal dedicada a lavado de dinero para la izquierda. Esto es, una ínfima muestra, de lo que los investigadores pudieron encontrar analizando sus gastos y da razones sobradas para que el presidente Donald Trump y Elon Musk deban cerrarla:
Haití: Después del terremoto de 2010, se gastaron 1.140 millones de dólares en un proyecto de puerto y central eléctrica promovido por el ex presidente Clinton. El proyecto no se materializó.
Cuba: Una auditoría de 2006 mostró que 74 millones de dólares en fondos para “promoción de la democracia” desaparecieron sin supervisión alguna.
Afganistán: Millones desperdiciados en estafas sanitarias… hospitales nunca construidos, etc
Financiamiento COVID 19: USAID envió más de 40 MILLONES en dinero de los contribuyentes a un científico ubicado en Wuhan para realizar mutaciones de ganancia de función. Esto condujo directamente a la creación y liberación del COVID-19.
2,5 MILLONES a DEI (Diversidad, Equidad, Inclusión) en Serbia.
70.000 dólares en un musical irlandés de DEI.
47.000 dólares en óperas transgénero en Colombia.
$32.000 en un cómic trans en Perú.
Irak: 20 millones de dólares para una versión iraquí de “Barrio Sésamo” para promover la agenda LGBTQ.
Egipto y Túnez: 56 millones de dólares para “turismo”.
Jordania: 40 millones de dólares para “escuelas”.
Vietnam: 11 millones de dólares para luchar contra la “quema de basura”.
Centroamérica: 27 millones de dólares para bolsas de regalo para deportados.
Trump Lawfare: 27 millones de dólares para financiar procedimientos de izquierda contra opositores políticos populistas en todo el mundo, incluido Donald Trump. Patentemente ilegal.
Y miles de millones más. Quizás el mejor ejemplo de cómo USAID ha malversado sus fondos se encuentre en Medio Oriente. En 2024, mientras la región se tambaleaba por las secuelas de las atrocidades cometidas por Hamás en Israel el año anterior, Estados Unidos aumentó significativamente su apoyo financiero a proyectos en Gaza y Cisjordania, gastando más de 200 millones de dólares del dinero de los contribuyentes estadounidenses en territorios plagados de actividades terroristas. La organización de investigación israelí NGO Monitor señaló que a medida que el gobierno de Estados Unidos “aumentaba drásticamente la financiación” para diversos proyectos, “disminuía drásticamente la transparencia”.
Un “llamamiento urgente” emitido por las Naciones Unidas para solicitar asistencia en Gaza atrajo 114 millones de dólares de Washington, enriqueciendo los nodos de organizaciones no gubernamentales locales como Al Awda, un “centro comunitario y de salud” con estrechos vínculos con el Frente Popular para la Liberación de Palestina, de ideología marxista y designado como organización terrorista, también la Sociedad Palestina de Ayuda Médica, cuyo presidente describió las masacres en Israel como “un día glorioso para la resistencia y el pueblo palestinos”.

De hecho, la podredumbre había comenzado antes de 2023. Entre las 20 organizaciones no gubernamentales palestinas que recibieron financiación de la agencia en 2022 se encontraba el Instituto de Educación Continua y Desarrollo Comunitario, cuyo presidente se jactó de la fuga de “seis de nuestros héroes prisioneros” de una cárcel israelí en 2021, todos ellos fueron capturados posteriormente. Uno de esos seis era Zakaria Zubeidi, ex líder de las tristemente célebres Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, responsable de varios atentados terroristas en Israel, entre ellos el atentado con bomba de 2002 contra un colegio electoral en la ciudad israelí de Beit Shean, en el que fueron asesinadas seis personas. A finales del mes pasado, Zubeidi fue incluido entre los terroristas palestinos liberados por Israel a cambio de rehenes israelíes secuestrados en Gaza por Hamás el 7 de octubre.
Nada de esto preocupaba lo más mínimo a la burocracia gobernante de USAID. En lugar de prestar atención a la advertencia de agosto de 2024, de su propia Oficina del Inspector General, de que los estándares de diligencia debida habían sido resultado lamentablemente insuficientes, la agencia avivó falsas afirmaciones palestinas de que Israel estaba diseñando una hambruna en Gaza, ignorando los esfuerzos de este país para garantizar que cientos de camiones que transportaban ayuda humanitaria cruzasen todos los días hacia el enclave costero desde su principal cruce de Kerem Shalom.

La USAID ha repetido habitualmente, como un loro, los lugares comunes de las organizaciones terroristas y ha otorgado la generosidad de Estados Unidos a iniciativas “humanitarias”, así llamadas, que hicieron más o menos lo mismo. No es de extrañar que la reputación de la agencia se haya empañado y, en lo que respecta a Trump, esté más allá de toda redención. ¿Por qué USAID está ejecutando un programa global de censura en Internet, que reúne a cientos de ONG para censurar en una red común, siendo el objetivo expreso del programa de USAID presionar a gobiernos extranjeros para que aprueben leyes y regulaciones para controlar el discurso en las redes sociales?
“USAID apoya a los luchadores por la libertad en todas partes del mundo», declaró ayer el senador Chris Murphy, demócrata por Connecticut, en un mitin frente a la puerta principal de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la agencia de asistencia exterior que ahora es objeto de amplios recortes. La realidad sin embargo es turbia. La agencia ha financiado grupos que han participado en campañas de desprestigio y se ha esforzado por silenciar a destacadas voces disidentes estadounidenses.
USAID ha financiado Zinc Network, un grupo que supuestamente lucha contra la desinformación que ha apuntado contra el periodista Max Blumenthal, el político Vivek Ramaswamy y el representante republicano por Arizona Andy Biggs. USAID canalizó 53 millones de dólares a EcoHealth Alliance, que luego utilizó fondos de los contribuyentes estadounidenses para apoyar la investigación en “ganancia de función” sobre los coronavirus en el laboratorio de Wuhan, investigación que probablemente condujo a la creación de la COVID-19. El engaño de la CIA sobre los orígenes del COVID-19 se vuelve mucho más claro cuando se considera la larga historia de la USAID como organización fachada de la CIA.
Con un presupuesto anual que supera los 50 mil millones de dólares y actividades en más de 100 países, la USAID ha sido vinculada repetidamente a actividades de inteligencia. El ex director de USAID, John Gilligan, admitió una vez que la agencia estaba “infiltrada de arriba a abajo con gente de la CIA”, y explicó que “la idea era colocar agentes en todo tipo de actividad que teníamos en el extranjero: gubernamental, voluntaria, religiosa, de todo tipo”. USAID financió a 6.200 periodistas y 707 medios de comunicación en 30 países diferentes.
POLÍTICO: recibió $34,3 millones de varias agencias gubernamentales.
NEW YORK TIMES: 50 millones de dólares de diversas fuentes gubernamentales.
AP: 19,5 millones en contratos gubernamentales y 619,968 en subvenciones del Departamento de Estado.
REUTERS: 9 millones de dólares del Departamento de Defensa y 220.000 dólares del Departamento de Estado sólo el año pasado.
BBC: La televisión del gobierno británico recibió 3,3 millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses y 20 millones de dólares de Bill Gates. Y así podríamos seguir llenando, página tras página. Es sólo la punta del iceberg. España, a su modesta manera, la de una potencia de tercera fila, tiene gracias a su cleptocracia una montaña de basura similar. Lo pagamos todos. Y se enriquecen unos cuantos delincuentes.
El Presidente Donald Trump firma una orden ejecutiva que ordena una auditoría de todas las ONGs que reciben fondos federales.
Entre las fuentes utilizadas se encuentran FoxNews, Reuters o el New-York Post.
ALGUNOS ENLACES REFERIDOS A NUESTRO PAÍS
https://www.vozpopuli.com/canarias/cierre-canarias-agencia-ayuda-exterior-eeuu-politica-islas.html