Centro de Estudios de la Estulticia Medioambiental

El «españolito de a pie» es un personaje inventado y disminuido, proyección de complejos ancestrales inducidos. Convertir a los españoles en españolitos establece el marco del análisis, lo que queda dentro es un ser pequeño al que podemos imaginarnos caminando con alpargatas.
Esa idea de españolito sustenta el R78 y todo su andamiaje, los españolitos son individuos pequeñitos contra los que vale todo, deben ser tutelados y dirigidos.
Vascos y catalanes no son españolitos, forman parte de naciones europeas y avanzadas, retenidas en su progreso por el lastre que supone mantener a los españolitos y sus alpargatas.
Hasta aquí el escenario mental impuesto desde el 78 con ETA como artista invitada encargada de los efectos especiales. Todos los partidos políticos (salvo excepciones que van apareciendo y son rápidamente destruidas), medios de comunicación entre los que debemos incluir a la Iglesia como institución, han establecido el dogma del españolito de alpargata como un personaje al que tutelar y proteger dada su incapacidad demostrada para gobernarse a sí mismo.
Así que desde el principio nada de poder constituyente que reflejara la voluntad política de la nación española, al españolito se le otorga una partitocracia trucada en origen y tutelada por las personas mayores, los señores de la OTAN desde fuera, las oligarquías explotadoras tradicionales trabajando desde dentro.
Sánchez es el último empleado de la saga de sátrapas, el poder lo sigue manejando la mafia ínfima del catalanismo negrero con más de dos siglos de experiencia en la explotación del Estado español mediante la corrupción sistemática de los peores.
Habrá que empezar por dejar de ser españolitos (cambiar el escenario mental) y destruir al enemigo.
